Mikel Azurmendi y Jordi Cabanes se han dado cita en EncuentroCastellón en un diálogo sobre la libertad a raíz de «El abrazo», el último libro de Azurmendi. La conversación ha empezado con una pregunta: «¿Qué le permite a un hombre ser libre para siempre sin ser esclavo de una ideología?

Antes de comenzar, Azurmendi ha explicado que aceptó la ponencia en EncuentroCastellón por la invitación de los cristianos a los que ha seguido durante 2 años y de donde ha salido el libro de «El abrazo». Tras esto, ha expuesto a los asistentes al acto su recorrido vital, definido por una incansable búsqueda de la libertad que a día de hoy define como errónea: con 21 años comenzó en la banda terrorista ETA, participó en las revueltas de Mayo del 68 en París, por esta misma lucha por la libertad se desvinculó de ETA y fundó la plataforma Basta Ya, el Foro Ermua, defendió la democracia, etc. «Llevaba cuarenta años instalado en la democracia, en el liberalismo. Mi gran salto es del liberalismo a ahora. Estoy en un replanteamiento completo de mi ideología. Yo, como liberal, entendía la libertad como un fin: poder elegir lo que yo quiera. Pero hoy no: he visto gente funcionar de otra manera, con otro concepto de persona y libertad«.

Jordi Cabanes, doctor en Humanidades y director del colegio Abat Oliba – Spínola de Barcelona, le respondió que él usa su libertad para ser feliz, por tanto «la libertad no es un fin, sino una condición. Estamos obligados a elegir. En cada circunstancia intento elegir lo que yo quiero porque es lo que me hace más feliz. Yo parto de esto, porque yo lo que quiero es ser feliz«.

Mikel, tras escuchar a Jordi, ha reflexionado sobre la libertad en función de la felicidad pero también en relación con los demás. «Un liberal aceptaría que tú eligieras todo -le responde- pero es que no existes tú solo: tú vives en relación con otro. No puedo elegir mi felicidad sin tener en cuenta al otro«. Azurmendi ha planteado entonces la libertad como «el movimiento de acercamiento que yo tengo hacia los otros. La buena vinculación es la felicidad: la unión al otro, lo que hace abundar la vida, la suya y la mía», ha sentenciado.

El diálogo se ha orientado, a partir de este momento, en el papel de los demás en la propia libertad y felicidad del hombre.

Cabanes ha admitido que «la única vida posible para el hombre es ‘la vida en relación con'». Pero ha insistido en la felicidad como criterio para la felicidad. «A mí lo que me permite establecer las relaciones correctas es ese deseo de ser feliz». Además, remitiendo a Mikel a su respuesta a los cristianos de Comunión y Liberación, ha compartido también su experiencia: «Tengo esperanza en poder llegar a serlo [feliz] porque he conocido a gente para la que el otro es un bien. ¿Qué permite afirmar a estos cristianos que el otro es un bien? Te remite a otra realidad: el Dios que nos abraza para poder abrazar».

En una intensa conversación sobre libertad, individualismo y dependencia o pertenencia, enraizamiento, Mikel ha concluido:  «La pertenencia es una decisión. La decisión de enraizarse, la decisión de la identidad es unirse a los que están cerca de uno. Esta decisión es el abrazo, es el encuentro. La decisión de vincularse es esta: ¡el abrazo con todos! ¡Salir al encuentro del otro! ¡Abrir la casa! ¡Vaciarse uno!».

Con este apasionado final ha concluido el diálogo entre Mikel Azurmendi y Jordi Cabanes, en el que se ha llegado a un punto en común: la necesidad de la confianza y la relación con el otro para una libertad más completa.